La modificación de las metodologías de enseñanza no solo está cambiando la función del profesor, quien ha pasado a desempeñar un rol de facilitador, sino que también está fomentando el desempeño de un papel más activo y autónomo por parte del estudiante.

Factores como la motivación, la autoconfianza del estudiante y su disposición para aprender, así como la introducción de las nuevas tecnologías en el aula, ejercen una gran influencia en este cambio. El método tradicional basado en el aprendizaje de la gramática está siendo sustituido por metodologías centradas en el alumno que tienen en cuenta la motivación, la afectividad o la representación de situaciones de la vida real.

Una de las principales ventajas del uso de las nuevas tecnologías en el aula de lenguas extranjeras es la oportunidad que ofrecen al estudiante para simular entornos en los que pueda encontrarse en su futura carrera profesional. El alumno no solo debe comprender la gramática, sino ser capaz de comunicarse en su entorno.

En nuestra labor como profesores es importante que asumamos cada vez más el rol de facilitadores y participemos en el éxito conseguido por el estudiante en su proceso de adquisición de una lengua extranjera. El profesor orienta, guía, ayuda. El estudiante ha pasado a desempeñar un rol principal, sintiéndose partícipe de su propio proceso de aprendizaje. Esta implicación aumenta su motivación y autoconfianza y fomenta el establecimiento de una relación más fluida entre el profesor y el alumno.

Hacia un enfoque orientado al estudiante

Los procesos de enseñanza y aprendizaje deben promover la comunicación entre ambos. Como profesores debemos ser conscientes de los temas que inquietan a nuestros alumnos: ¿para qué quieren aprender un idioma?, ¿cuáles son sus objetivos?, ¿qué destrezas quieren mejorar? El profesor como facilitador tiene el objetivo de enseñar a los alumnos a aprender, dotándoles de las herramientas necesarias para buscar sus propias respuestas. Además de disponer de los conocimientos sobre la metodología y la lengua extranjera que enseñamos, también tenemos que conocer las condiciones que favorecen el proceso de aprendizaje. Gracias a este papel, el estudiante adquiere las destrezas necesarias para ser más independiente y autónomo y aprende a utilizar las herramientas y técnicas para seguir formándose fuera del aula.

Si bien el profesor como facilitador cede su protagonismo y sitúa al estudiante en el centro de su proceso de aprendizaje, esta labor no es tan sencilla como en la enseñanza tradicional, pues requiere un mayor esfuerzo y conocer las estrategias para aumentar la motivación de los alumnos. Tanto profesores como estudiantes tenemos que caminar de la mano y aprender a la vez. Como profesores debemos reflexionar sobre nuestra función y ser conscientes de que necesitamos un cambio de mentalidad y una formación permanente para acercarnos a nuestros estudiantes. Al mismo tiempo nuestros alumnos aprenderán a adquirir más autonomía, lo que se traduce en un incremento de su motivación y capacidades y en el descubrimiento de potencialidades que no creían disponer.

Herramientas para mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje

Así, las características que favorecen la enseñanza de lenguas extranjeras pueden resumirse en:

  • enfoque centrado en el estudiante en el que el profesor actúa como facilitador
  • creación de las condiciones adecuadas que permitan establecer una comunicación fluida entre el profesor y el estudiante
  • disposición del profesor y del estudiante a asumir riesgos
  • preocupación del profesor por el estudiante para reforzar sus aspectos positivos y reducir los negativos
  • esfuerzo y formación continua del profesor para adquirir las destrezas necesarias en su rol como facilitador, y
  • utilización de las nuevas tecnologías para facilitar la adquisición de la lengua, tanto dentro como fuera del aula

Si bien los profesores nos encontramos inmersos en un proceso constante para adquirir las destrezas necesarias en nuestra labor como facilitadores, contamos con la ventaja de que son nuestros propios alumnos quienes están dispuestos a experimentar este cambio.